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“Doy el pecho a mi hijo de 5 meses y empiezo a trabajar la semana que viene ¿qué hago?” (2ª Parte)

Actualizado: Jue, 17/12/2015 - 22:03

Fuente: https://www.flickr.com/photos/lesteph/3519353619/

Si en la anterior entrada indicamos algunas pautas para la extracción, conservación y administración de leche materna, en el presente texto dedicamos unas cuantas líneas a la alimentación complementaria. Como hicimos en el anterior texto, resaltamos algunas frases, por pensar que puede resultar práctico para las mamás.

Se llama alimento complementario a cualquier alimento que se le dé al bebé, además de la leche (materna o artificial). El término "complementario" indica que hay otro alimento "principal": la leche, y que lo demás que se le ofrece al bebé es solo un complemento. La leche debería ser el alimento principal del bebé, al menos hasta su primer año de vida.

Es conveniente tener en cuenta algunas indicaciones en relación a la incorporación de la alimentación complementaria:

  • No obligar nunca a comer a un niño.
  • Dar exclusivamente leche materna hasta los 6 meses. La OMS y el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomiendan durante los 6 primeros meses de vida lactancia materna exclusiva y directa, es decir, al pecho. Cuando esta no es posible y durante el tiempo de ausencia de la madre -es el caso que se nos plantea- la siguiente mejor opción es la administración de la leche materna (como se detalló en la entrada anterior). Si la madre no quiere o no puede sacarse leche, a partir de los 4 meses probablemente sea mejor adelantar la incorporación de la alimentación complementaria que darle leche artificial (siempre que, se entiende, la madre siga dándole el pecho al bebé, a demanda, cuando vuelva del trabajo), tal como se lee en la página 183 de "Un regalo para toda la vida". No obstante, si la madre pasa muchas horas fuera de casa (imaginemos una madre que hace guardias de 12 horas, por ejemplo) sería mejor incorporar algo de leche artificial.
  • La otra excepción que justificaría adelantar la alimentación complementaria (no antes de los 4 meses) es que el niño claramente pida comida y haga ademán de llevársela a la boca.
  • A partir de los 6 meses empezar a ofrecerle otros alimentos, siempre después del pecho.
  • A partir de esa edad, una posibilidad es que tome alimentos diferentes a tu leche mientras esté con la persona cuidadora y que mame cuando estés con él.
  • No suprimir tomas para dar otros alimentos. Lógicamente, se saltará tomas mientras estás en el trabajo, pero ya compensará mamando más a tu vuelta.
  • No ofrecer gran diversidad de alimentos a la vez, aunque tampoco es necesario que se ofrezcan de uno en uno.
  • Escurrirle los alimentos, no llenarle la barriga con caldo o agua de cocción.
  • Alimentos potencialmente alergénicos: hasta hace relativamente poco, se aconsejaba retrasar la aparición de determinados alimentos en niños. No obstante, una revisión llevada a cabo en 2008 por la sociedad pediátrica de referencia en Europa (la Sociedad Europa de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, ESPGHAN) concluyó que no se observa beneficio por el hecho de posponer la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos. La única excepción a la regla es lo que exponemos en los dos puntos siguientes.
  • Si toma pecho a demanda, ya toma suficiente leche, y de la mejor calidad. No necesita (ni le conviene…) ninguna otra leche, ni derivados lácteos, ni yogures (aunque se lea en la etiqueta: "especial para bebés"), ni papillas lacteadas (si le das papillas de la farmacia, que no sean "lacteadas", ni las prepares con leche artificial).
  • Lo ideal es no incorporar las proteínas lácteas hasta el año (según lo que indica el Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud). Ello incluye, además de los derivados de la leche, la leche de vaca que consumimos los adultos y las fórmulas infantiles. Es decir, lo ideal es que la única leche que tome el bebé hasta el año sea la de su mamá.
  • En cuanto a los cereales con gluten (trigo, avena, cebada, centeno), anteriormente se había planteado que incorporarlos con carácter prematuro -entre las 16 y las 24 semanas de vida-, como excepción a la recomendación de lactancia materna exclusiva durante 6 meses, podría prevenir o demorar la aparición de la enfermedad celíaca en algunos niños. Pero estudios recientes han descartado esta hipótesis: un gran ensayo clínico publicado en octubre de 2014 en la revista New England of Clinical Nutrition no halló beneficios por incorporar el gluten entre las 16 y las 24 semanas de vida. Es decir, no hay pruebas científicas que permitan determinar la edad ideal para incorporar el gluten en la dieta de los bebés (Food Nutr Res. 2013). Parece recomendable incorporarlo entre los 6 y los 7 meses del bebé. Es necesario enfatizar que deben ser pequeñas cantidades, ya que cuando el niño se expone por primera vez al gluten, es mejor que sea poco a poco. Una gran dosis de gluten de una sentada (por ejemplo, una papilla de trigo de 150 gramos) aumenta el riesgo de desencadenar (en caso de niños susceptibles) la enfermedad celíaca.
  • Idealmente, un bebé de menos de un año no debería tomar sal, porque no es buena para sus riñones.  Pero lo más importante para su salud no es la sal -o el azúcar- que tome entre los 6 y los 12 meses, sino cuánta va a tomar a lo largo de su vida. Hacer una dieta perfecta -sin nada de sal ni azúcar- durante unos meses y, luego, tomar bebidas azucaradas y "patatas chips" durante veinte años es completamente inútil. Los hijos probablemente mantendrán un consumo moderado de sal si sus padres lo hacen. Los padres pueden mantener un consumo bajo -o reducir el consumo- de sal y azúcar evitando los mal llamados "refrescos", zumos (incluidos caseros), "aperitivos salados", chucherías, reduciendo embutidos y fiambres y prefiriendo el pan -preferentemente sin sal e integral- a las galletas o la fruta a los pasteles. La sal debe ser yodada para toda la familia.
  • Seguir dando el pecho, hasta los 2 años o más.
  • El orden de incorporación de los distintos alimentos es irrelevante. Si bien, como lo único que le puede faltar a un bebé que se alimente en exclusiva de leche materna es hierro y zinc, y ambas cosas se encuentran en el pollo y otras carnes, es lógico que estos estén entre los primeros alimentos que se le ofrecen.
  • No es necesario que el niño siga un horario para comer. No tiene importancia el momento del día (comida, merienda o cena) en que se dé cada alimento (no hay una hora para la fruta, una hora para los cereales…).
  • No tiene sentido "disociar" alimentos, es decir dar los alimentos por separado. Es más razonable -y placentero- comer distintos alimentos en la misma comida (por ejemplo, arroz con verduras).

Un detalle de utilidad: no es necesario, ni conveniente,  preparar "papillas". Se puede cocinar casi la misma comida para el bebé y los adultos: cocina sin sal y añade luego la sal y salsas después de apartar la porción de tu hijo.

Así, por ejemplo, la verdura o el arroz hervido se puede aplastar con el tenedor; lo mismo que las legumbres (al principio, apartando la piel dura de garbanzos y alubias); el pollo o la carne se puede cortar a tiras finas -transversales a la fibra-; la fruta, puedes cortarla en finas rodajas, como la pera o el plátano, u ofrecerle gajos de mandarina o naranja (el bebé puede chupar un gajo mientras lo sujetas para que no se atragante). 

Piensa que el principal objetivo de la alimentación complementaria es que los niños se vayan acostumbrado gradualmente a la alimentación normal de los adultos: el niño que, en lugar de comerse una papilla de "nueve cereales", que le da su madre, insistiendo y distrayéndolo, come medio macarrón pero contento y feliz y con su propia mano, está aprendiendo a comer solo, a masticar, a disfrutar con la comida y a comer lo que comemos los adultos. Es mejor que el niño pase del pecho a la comida normal en un proceso gradual -desde los 6 meses, hasta varios años después-, que hacerle pasar por varios "destetes", como ocurriría si pasa del pecho al biberón, del biberón a la papilla y, finalmente, de la papilla a la comida normal. 

"Y es que en esta época cruel que nos ha tocado vivir, muchos niños tienen que sufrir tres destetes en vez de uno. Todos los psicólogos coinciden en que el destete es una época delicada y potencialmente traumática; y muchos niños se destetan primero del pecho al biberón, antes de los dos meses; luego, del biberón a las papillas, hacia los seis meses, y, por fin, de las papillas y triturados a la comida normal, hacia los dos o tres años. A juzgar por los llantos y las peleas, cada destete es peor que el anterior...¿Por qué no destetarlos una sola vez? Directamente del pecho a la comida normal, en un proceso gradual que empieza a los seis meses y puede acabar al cabo de varios años".

Mi niño no me come. Carlos González.

"El apetito (que para la Real Academia es un "impulso instintivo") ha hecho sobrevivir a la especie humana durante millones de años, así que (salvo en enfermedades cuyos síntomas es muy improbable que te pasen desapercibidos) a tu hijo no se le olvidará ingerir lo que necesita, como a nadie se nos olvida pestañear. Así que si te dicen que tu hijo es "mal comedor", te están mintiendo. Tu hijo come lo que necesita, sin más".

Se me hace bola. Julio Basulto.

 

Agradecimientos:


Damos las gracias por sus valiosos comentarios al experto Carlos González (pediatra y escritor).

 

Bibliografía:

-Agostoni C et al. Complementary feeding: a commentary by the ESPGHAN Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2008 Jan; 46(1):99-110. Disponible en:http://espghan.med.up.pt/joomla/position_papers/con_28.pdf

-Basulto J. Cereales. Cómo empezar con el gluten. El mundo de tu bebé. 2009 (nº 194) p: 52-44.

-Basulto J. Ya puede comer como los adultos. El mundo de tu bebé. 2011 (nº 212) p:40-43.

-Basulto J. Se me hace bola. Editorial Random House Mondadori. Barcelona 2013.

-Cattaneo A, Williams C, Pallás-Alonso CR, Hernández-Aguilar MT, Lasarte-Velillas JJ, Landa-Rivera L, et al. ESPGHAN's 2008 recommendation for early introduction of complementary foods: how good is the evidence? Matern Child Nutr. 2011 Oct;7(4):335-43. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1111/j.1740-8709.2011.00363.x 

-Gartner LM, Morton J, Lawrence RA, Naylor AJ, O'Hare D, Schanler RJ, Eidelman AI; American Academy of Pediatrics Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the use of human milk. Pediatrics. 2005 Feb;115(2):496-506. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1542/peds.2004-2491

-González, C. Comer, amar, mamar. Editorial Temas de hoy. Madrid 2009.

-González, C. Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna. Editorial Temas de hoy. Madrid 2006.

Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas. Si tú comes frutas y hortalizas, ellos también lo harán. Informe. 2010. En línea: http://www.grep-aedn.es/documentos/SiTuComesEllosTambien.pdf [Consulta: 31 de octubre de 2011]

-Soriano Faura FJ et al. Grupos de expertos del PAPPS. Prevención en la Infancia y la Adolescencia. Aten Primaria 2003; 32 (Supl 2):143-58.

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