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“Doy el pecho a mi hijo de cinco meses y empiezo a trabajar la semana que viene ¿qué hago?” (1ª Parte)

Actualizado: Dom, 29/03/2015 - 11:57

Preguntas como la que encabeza esta noticia son muy habituales. En nuestra opinión, tienes varias opciones para mantener la lactancia materna tras la vuelta al trabajo. Lo ideal sería continuar con la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses del niño, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud y el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

Una posibilidad es aprovechar el tiempo del permiso de lactancia para amamantar al bebé: si te es posible, ir a casa o a la guardería, o que la persona encargada de su cuidado te acerque al bebé a tu lugar de trabajo.

También puedes sacarte leche, que le dará la persona cuidadora en tu ausencia.

Si no quieres o no puedes sacarte leche, probablemente sea preferible -a partir de los 4 meses- adelantar la incorporación de la alimentación complementaria que darle leche artificial, tal y como recoge el libro "Un regalo para toda la vida" del pediatra Carlos González (página 183).

A continuación, te damos algunas pautas para la extracción, conservación y administración de leche materna. En una próxima entrada, hablaremos de la incorporación de la alimentación complementaria. De cara a remarcar lo que nos parece más interesante, hemos subrayado algunas frases.

EXTRACCIÓN, CONSERVACIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE LECHE MATERNA: 

Extraer la leche 
Para la extracción, puedes necesitar: 

  • Un sacaleches, si no vas a extraerla manualmente.
  • Unas petacas congelables o frigorines y una bolsa isotérmica o una neverita de playa. Esto si fuera necesario, pues la leche materna recién extraída se conserva perfectamente de 6 a 8 horas a unos 25ºC de temperatura ambiente.
  • Recipientes para almacenar y transportar la leche, que pueden ser específicos para leche materna, o cualquier otro envase de uso alimentario: si es de plástico, que lleve grabado el símbolo de la copa y el tenedor. No son adecuados los botecitos para análisis.
  • Un lugar limpio y reservado. Si utilizas un sacaleches eléctrico, que tenga una toma de corriente (aunque si fuera necesario, también pueden funcionar a pilas).

Antes de empezar una sesión de extracción de leche es importante lavarse bien las manos. En cambio, no hace falta lavarse el pecho.

Si estás con el bebé y vas a extraerte leche para cuando estéis separados, puedes extraerte leche antes, después, o incluso (tras algo de práctica) durante la toma. Si te sacas leche justo después de mamar el bebé, seca antes la saliva del pecho. 

Si no estás con el bebé, puedes "ayudar" a estimular el reflejo de eyección: piensa en tu bebé (puede ser útil tener cerca una foto suya o una prenda de ropa), y realiza un suave masaje en el pecho (desde la base hacia el pezón). Es preferible tocar el pezón por encima de la ropa, porque el dedo (incluso lavado) tiene muchos más microbios que el pezón.

Recuerda que la facilidad para sacarte más o menos leche no tiene nada que ver con la cantidad de leche que tienes, ni con la facilidad que tiene tu hijo para sacar la leche mamando (él lo hace mil veces mejor, no te quepa la más mínima duda). En cualquier caso, con la práctica se mejora.

Piensa que el pecho no es un “almacén” de leche, sino que, por su mecanismo, se puede considerar una fábrica. Para mantener el funcionamiento de la fábrica, es necesario el estímulo, que se produce mediante la succión del bebé o mediante la extracción. La leche de la madre no se acaba: mientras hay estímulo, hay producción, la que el niño necesita en cada momento. Incluso con una toma diaria, el pecho mantiene esta producción durante años.

Cómo sacarse leche a mano:
Sitúa el pulgar y los otros dedos, formando una “C”, a un par de centímetros de la base del pezón. Aprieta con los dedos primero hacia atrás (hacia las costillas) y luego juntándolos, comprime el pecho entre el dedo pulgar y el índice. No es conveniente deslizar los dedos sobre la piel, ya que podría irritarse. Ve cambiando los dedos de sitio, siempre alrededor del pecho, y repite la maniobra mientras vaya saliendo leche. Cuando aprecies que sale ya muy poca, cambia de pecho.

Si utilizas un sacaleches:

  • Sacaleches manuales:
    • Los más recomendables son los de tipo pistola: funcionan produciendo el vacío al apretar el “gatillo” y relajando la presión al soltarlo. La leche va quedando almacenada en un depósito inferior. Son fáciles de usar y dan buenos resultados. 
  • Sacaleches eléctricos:
    • Minieléctricos: Son más cómodos de usar que los manuales, puesto que no hay que accionar ningún mecanismo. Algunos modelos pueden funcionar a pilas. Son fáciles de limpiar y dan buenos resultados. Están indicados para situaciones en que la madre va a realizar sesiones de extracción largas y frecuentes.
    • Eléctricos de gran tamaño: estimulan y mantienen la producción, son también sencillos de utilizar. Están especialmente indicados para situaciones en que la madre va a realizar sesiones de extracción durante un periodo muy largo de tiempo: bebés prematuros, hospitalizados… Son los más caros.

Hay posibilidad de alquilarlos en farmacias y hospitales; de cada tipo puedes encontrar varios fabricantes. No es necesario hervir ni esterilizar el sacaleches, ni los recipientes donde guardes la leche. Basta con limpiarlos normalmente, como se limpia la vajilla de la familia. 

Logo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015.

Conservar la leche
La leche se conservará, como decíamos, en recipientes que sean de uso alimentario y de tamaño suficiente para una toma. La ingesta de leche extraída varía mucho de un niño a otro aunque, en general, se caracteriza por ser sensiblemente inferior a lo que una espera. La experiencia nos dice que si una madre se incorpora al trabajo al finalizar la baja maternal, su hijo de casi 4 meses probablemente tomará entre 50 y 150 ml por toma. Por tanto, es recomendable tener unas reservas iniciales de 150 ml de leche extraída por cada 3 horas de ausencia, almacenadas de 50 en 50 ml.

La leche se puede guardar en la nevera hasta 5 días.  De hecho, si se va a guardar durante este lapso de tiempo -hasta 5 días- es mejor tenerla en la nevera que en el congelador. Así las inmunoglobulinas van atacando a los microbios y estos, en vez de aumentar, disminuyen. Si se va a transportar, puedes utilizar una neverita de playa con un bloque de hielo o similar. En caso de necesidad, la leche materna se puede conservar de 6 a 8 horas a temperatura ambiente (a menos de 25ºC).

Puedes extraerte la leche en diferentes sesiones a lo largo del día y, una vez enfriada, mezclarla hasta completar la medida que decidas guardar. Si optas por guardarla en el congelador, se conserva más o menos tiempo según su potencia. En ningún caso hay que volver a congelar la leche materna una vez descongelada.

 

Calentar la leche
Tienes varias opciones: 

  • Llenar un recipiente de agua caliente, sumergir el recipiente con la leche y esperar (volver a calentar el agua si se enfría).
  • Descongelar al baño María ¡con el fuego ya apagado! Este método requiere algo de cuidado, puesto que si el agua está demasiado caliente, un frasco de cristal helado puede romperse.
  • Al microondas. En ocasiones se desaconseja su uso, porque se destruyen parte de las inmunoglobulinas, pero si la leche solo se calienta suavemente sin llegar a hervir, esta alteración es muy pequeña. En  todo caso, la leche artificial no tiene inmunoglobulinas (otra cosa sería un bebé prematuro, que necesita mucho esas defensas y que hiciera todas las tomas descongeladas). En realidad, el problema del microondas es que podrían producirse quemaduras. Esto puede evitarse calentando la leche a una potencia media o baja, sin que llegue a hervir, y antes de dársela al niño, agitarla bien y comprobar la temperatura echándose unas gotas sobre el dorso de la mano.

Cómo administrarla
Agitar la leche bien para que la nata se mezcle. Para dársela al bebé hay varias opciones:

  • Con un vasito pequeño o un paladai (un pequeño recipiente con el pico curvado). Para hacerlo, sostén al bebé en vertical y métele el vasito, medio lleno, en la boca sin verterlo (no simplemente apoyado en las comisuras, pues así es probable que se te salga todo por fuera). Levanta el vaso hasta que el nivel de la leche llegue al borde.
  • Con un "vaso de inicio" sin verterlo en la boca.
  • Con cucharita, dependiendo del caso. El niño puede moverse mucho y resultar incómoda la administración.
  • El biberón es una opción, pero hay que tener presente que existe la posibilidad (aunque se trate de un bebé mayor) de una confusión pezón-tetina, que ocasione una mala posición al mamar. Estate atenta para que esto no ocurra.

Si el bebé no quiere la leche con ninguna de estas opciones y prefiere esperar al "envase original": no te preocupes, es normal (la persona cuidadora habrá de estar advertida).

“A los niños no les gusta que mamá se vaya, y tampoco les gusta que les desteten. Destetarles e irse a trabajar es un palo después de otro"

“Sacarse leche no es una solución, solo un pequeño parche para un grave problema socioeconómico, para una organización del trabajo absolutamente desquiciada que ha puesto las necesidades de los niños y de sus madres en el último lugar de la lista de prioridades.”

Un regalo para toda la vida. Carlos González.

Damos las gracias por sus valiosos comentarios a los expertos Rafael Gavara (jefe del Departamento de Conservación y Calidad de los alimentos, IATA-CSIC), Carlos González (pediatra y escritor) y Alba Padró (IBCLC, asesora de Alba lactancia).

P.D. En este enlace se puede consultar la segunda parte de este texto.

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