Infusiones instantáneas infantiles o cómo darle 7 kilos de azúcar a un bebé

Actualizado: Mar, 14/04/2015 - 09:29

@JulioBasulto_DN

Como explica el doctor Juanjo Cáceres (@juanjocaceresn) en su muy recomendable libro “Consumo Inteligente”, hay cosas que no pasan de moda, sobre todo cuando hay grandes lobbies interesados en ello. ¿Están pensando en la Coca-Cola? Hacen bien….pero hoy no escribiré sobre bebidas azucaradas. Hablaré, brevemente, de algo que también está de moda, y que también lleva azúcar: las infusiones instantáneas infantiles. Son esas que reciben bastantes bebés, gracias, en buena medida, a la presión de muy poderosas multinacionales. Unas empresas que exhiben la apariencia de ser amigables, respetuosas y sobre todo, naturales, pero cuyo interés primario, no les quepa duda, es hacer caja.

No he encontrado ningún estudio español sobre el tema pero sí tengo a mano uno publicado en junio de 2011 en Pediatrics y coordinado por la doctora Yuanting Zhang. Tras encuestar a 2.653 madres, los autores, pertenecientes a la Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA), concluyeron que “una proporción sustancial de los bebés de esta muestra recibió una amplia variedad de suplementos e infusiones”

Lo triste del asunto es que muchos papás y mamás medicalizan a sus hijos con estos productos incluso a la tierna edad de un mes. Sé que me repito más un loro, pero no me importa insistir: la duración óptima de la lactancia materna exclusiva es de seis meses. Eso quiere decir que, salvo raras excepciones, los bebés no deberían recibir otra cosa que leche materna. Lo dije en febrero de 2014,  y hoy volvería a corear lo mismo (citaría, entre otros artículos, esta revisión Cochrane de Becker y Remmington publicada el 25 de noviembre de 2014). 

¿Hacemos bien en dar estos productos a nuestros bebés? Desde luego que no. Según declararon los autores de la investigación de Pediatrics, “algunos suplementos administrados a los bebés pueden plantear riesgos para la salud”. Debemos tener claro que lo natural no es sinónimo de sano, y que las “plantas medicinales” no son agua bendita, tal y como detallé en el texto “Plantas medicinales “que arruinarían las farmacéuticas”… ¡venga ya, hombre!”. Si no les convencen mis arengas, no duden en repasar la carta que Christopher Grell remitió a Pediatrics en respuesta al artículo de Yuanting Zhang y colaboradores, y que pueden leer en este enlace

Súmenle, por cierto, que no tenemos en absoluto pruebas consistentes que indiquen que estos azucarados brebajes sean útiles para aliviar los síntomas para los que se usan (irritabilidad, molestias digestivas, el cólico, o problemas con la dentición).

¿He dicho azucarados? Perdón, quería decir “muy azucarados”. Y es que el conocido (y reconocido) pediatra Carlos González, ha advertido esta misma semana, en la columna que escribe en la revista “Lecturas” (número 3.283), de lo siguiente:

“Hace un tiempo hice el cálculo: si un bebé se tomase cada día la cantidad de infusión indicada en la etiqueta de una de las marcas, al cumplir el año se habría zampado siete kilos y medio de azúcar puro. Nada bueno para su salud”. 

¿Cómo se les queda el cuerpo? Carlos remata la anterior consideración con esta sentencia, con la que, desde luego, comulgo al 100%:  “Los bebés no deberían tomar jamás esas ‘infusiones instantáneas’”.

En mi opinión, estas infusiones son tan buenas para la salud como correr en un bosque con los ojos cerrados.

Bibliografía: 

  • Becker GE, Remmington T. Early additional food and fluids for healthy breastfed full-term infants. Cochrane Database Syst Rev. 2014 Nov 25;11:CD006462
  • González C. Cuidado con el azúcar camuflado. Lecturas 2015; 3283:87.
  • Grell C. If It Is natural Is It Safe For Infants. Pediatrics. 2011 May (reply to “Feeding of dietary botanical supplements and teas to infants in the United States”). En: http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2011/04/27/peds.2010-2294.short/reply#pediatrics_el_51288
  • Zhang Y, Fein EB, Fein SB. Feeding of dietary botanical supplements and teas to infants in the United States. Pediatrics. 2011 Jun;127(6):1060-6. 

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