¿La manzana limpia los dientes?

Actualizado: Mar, 07/06/2016 - 07:37

Desde hace años circula por internet que comerse una manzana ayuda a limpiar los dientes. Para algunos, se trata de un mito; para otros, de una verdad como un templo. Dado que la “verdad sigue estando ahí fuera”, hemos abierto un expediente X sobre esta fruta que ya trajo problemas a Eva.

El primer objetivo de nuestras investigaciones ha sido Marisa Calle, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, además de coordinadora de la carrera de Nutrición Humana y Dietética en la referida universidad. En su opinión, una posible razón de esta creencia es que “la manzana limpia los dientes por el efecto arrastre de los residuos de comida que quedan entre la encías, al acoplarse a los dientes casi como si fuera un molde”. Asimismo, por tratarse de una fruta aromática, actúa combatiendo el mal aliento. Cabe recordar que algunos cítricos, como las naranjas y los limones, así como los alimentos ricos en fibra, como la propia manzana, estimulan ligeramente la producción de saliva y contribuyen a mantener el aliento fresco. Calle todavía añade algo más: “como la manzana tiene un poco de ácido málico, es probable que blanquee los dientes, aunque, en todo caso, muy ligeramente, claro”.

En realidad, el ácido málico, presente, sobre todo, en alimentos agrios y ácidos, fue aislado originalmente en una manzana por el químico sueco Carl Wilhelm Scheele en 1785 y de ahí que la palabra “malum” signifique en latín manzana y que este ingrediente sea muy habitual en las pastas dentífricas. Con todo, en un artículo publicado por “El País” en 2014, Pepa Calvo Box, vocal de Odontología Estética del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM), rebajó el optimismo al declarar que alimentos como el apio, la zanahoria y la manzana solo limpian un poquito y jamás deberían sustituir al cepillado. Todavía dijo más: no hay estudios científicos contrastados que avalen que la textura del apio, de la zanahoria o de la manzana ejerzan un efecto “papel de lija”, blanqueándolos, y muchos menos que mezclando vinagre de manzana con agua se obtenga un enjuague bucal efectivo.

Por su parte, María José Ibáñez, secretaria del colegio de dietistas-nutricionistas del País Vasco, indica que, efectivamente, la manzana se acopla a los dientes como un molde, por lo que cuando se le pregunta a esta nutricionista qué variedad de manzana resultaría más apropiada para el fin previsto, resuelve que “tal, vez la Golden”. Además, Ibáñez apunta haber leído o escuchado que las fresas también limpian los dientes “por la fricción de las pepitas”, aludiendo al efecto “papel de lija” que comentábamos en el anterior párrafo, aunque, como también se ha dicho, ello no debería alentar un “optimismo sin fronteras” entre quienes argumentan que cualquier alimento es un medicamento.

La propia Ibáñez nos devela un pequeño estudio realizado hacia los años sesenta. En el mismo, los investigadores dividieron a los voluntarios come-manzanas en cuatro grupos: al primero se le pidió que se cepillara los dientes; al segundo que, además, se aplicara un enjuague; al tercer grupo se le encomendó comer una manzana; finalmente, al cuarto grupo se le dieron fresas. Pues bien, según este pequeño estudio, cuando se comparó la proliferación de bacterias se encontró que el grupo que había comido manzanas tenía un nivel similar al que se cepilló los dientes. “Se trata de un estudio con muy poca carga de prueba”, advierte la propia Ibáñez

En resumen: aunque la manzana contribuye a refrescar el aliento, no limpia los dientes en el sentido más aceptado del término, sino que, al igual que otros vegetales ricos en agua (como el pepino, el apio o la zanahoria) estimula la producción de saliva. En cuanto a su efecto “blanqueador”, de haberlo, es prácticamente inapreciable.

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