¿Mascar chicle sirve para perder peso?

Actualizado: Lun, 07/07/2014 - 09:27

Pues no. Cuando se trata de adelgazar es mucho mejor mover todo el cuerpo que solo las mandíbulas, lo que no quita para que empresas punteras hayan alentado estudios para dar a entender lo contrario. 

Hace un tiempo, por ejemplo, la Clínica Mayo de EE.UU. realizó un estudio para desmentir que masticar chicle fuera una estrategia brillante para gastar calorías, después de que algún avispado industrial se permitiera la licencia de afirmar que su goma de mascar sin azúcar proporcionaba “calorías negativas”, un concepto absurdo, ya que ningún alimento puede tener menos calorías que cero. 

En el estudio de esta prestigiosa clínica, los investigadores pidieron a un grupo de voluntarios que masticaran chicle a una velocidad aproximada de cien veces por minuto y concluyeron que el gasto calórico rondaba las 11 calorías por hora, por lo que si una persona masticara chicle cada hora del día que permaneciera despierta sólo perdería medio kilo al  mes (sniff). 

Sin embargo, periódicamente los fabricantes, como decíamos, patrocinan investigaciones parecidas que defienden que el gasto es algo mayor. Por ejemplo, “Wrigley Science Institute”, una organización que promueve estudios sobre los beneficios del chicle, eleva este gasto a entre 25 y 36 calorías si la persona tiene la habilidad de elegir los momentos de mayor estrés. Al unísono, se comercializan chicles con propiedades supuestamente adelgazantes y que cuentan con el guaraná y el té verde entre sus componentes.

No obstante, se trata de una estrategia para perder peso que roza el absurdo: simplemente paseando se queman ocho veces más de calorías que mordiendo goma de mascar. Como mucho, algunos psicólogos admiten que el chicle sin azúcar ayuda a combatir la ansiedad a quienes siguen dietas de adelgazamiento, al atenuar el deseo de comer cosas dulces.

En este sentido, Marion Hetherington, experta del “Wrigley Science Institute”, baraja la hipótesis de que el sabor dulce del chicle engaña de algún modo al cerebro y evita la ansiedad. Sin embargo, aunque se podría llegar a admitir que masticar chiclet aplaca el apetito, en ningún caso sirve para perder peso. Es más, atribuir funciones pretendidamente “saludables” a las golosinas (chicles incluidos) suele ser el primer paso para endosarnos alimentos completamente prescindibles.

Por cierto, según publicó “Consumer” en 2013, haciéndose eco del número de abril de 2013 de la revista científica “Eating Behaviors” (que constató la falta de evidencias que sustenten que el consumo agudo o crónico de chicle reduzca el hambre o la ingesta energética) el sabor del chicle también puede llegar a influir en lo que posteriormente se come, hasta tal extremo que masticar chicles con sabor a menta puede llegar a disuadir el consumo de frutas.

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