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¿Qué conviene beber antes: el zumo de naranja o el café con leche?

Actualizado: Vie, 10/02/2017 - 09:04

He ahí el dilema... Al igual que tantas otras dudas existenciales relacionadas con la alimentación, hemos trasladado la pregunta a la dietista-nutricionista Júlia Farré. Su respuesta a tan elevada cuestión ha sido: “da igual, lo que te apetezca más”.

Curiosamente, al recibir esta consulta de una lectora mexicana (país donde tenemos 3.300 fieles lectores cada mes, algo que nos llena de orgullo), pensamos que no tendría mucho recorrido. Pero sí, resulta que nuestro amigo Miguel Ángel Lureña publicó uno de esos sensacionales artículos a los que nos tiene acostumbrados en “Gominolas de Petróleo”, donde relató que cuando era pequeño su madre siempre le decía que no debía de beber zumo después de haber tomado leche porque le podía sentar mal. Además de este artículo, al que nos referimos un poco más adelante, Google también nos ha sugerido un artículo elaborado por la BBC: “Café o jugo de frutas: ¿cuál es más saludable?” (respuesta: el café, aunque en nuestra modesta opinión se trata de una pregunta tonta).

Pero no hagamos esperar más a Júlia Farré... “Aunque mucha gente tiene la creencia de que la leche se corta con el ácido, es una idea equivocada. De hecho, puedes mezclar en un mismo vaso leche y zumo, aunque sea una cochinada y no esté muy bueno, y no pasa nada”, indica Júlia, quien recientemente ha estrenado consulta en la calle Balmes de Barcelona, cosa de la que nos alegramos.

En realidad, Farré nos ha contestado más o menos lo mismo que escribió Lureña en su día al referirse a qué sucede cuando mezclamos la leche y el zumo. Reproducimos dos párrafos de aquel artículo, justo a continuación de que Lureña se formule la misma pregunta que María Fernanda Flores nos envía desde Monterrey (México): ¿es perjudicial o no?

(…) “Como has podido ver, la leche con zumo –explica Lureña refiriéndose a un vídeo donde hizo el experimento y que os recomendamos ver, aunque solo sea por la música…– no es más que leche y zumo. El aspecto que adquiere la mezcla no es muy atractivo que digamos, pero no es en absoluto perjudicial. Debes tener en cuenta que en el estómago tenemos un ácido mucho más fuerte que el zumo de naranja y que el zumo de limón: se trata de ácido clorhídrico. Así que cada vez que bebemos leche se corta en nuestro estómago”. 

“Por otra parte, hay infinidad de productos lácteos y de recetas gastronómicas que se elaboran aprovechando este fenómeno. Así se hacen, por ejemplo, muchos tipos de queso (como el paneer, que se elabora con leche y zumo de limón), el yogur (que coagula debido a los ácidos que se producen en la fermentación), la leche agria, etc.”

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