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Un cirujano encuentra la verdadera y velada causa de las enfermedades cardíacas: que él necesita fama y/o dinero.

Actualizado: Jue, 23/01/2014 - 19:16

@JulioBasulto_DN

Una amiga nos acaba de hacer llegar un enlace publicado en noviembre de 2013 en una web llamada “Empodera Salud”, y titulado “Cirujano reconocido mundialmente expone la verdadera causa de las enfermedades cardíacas”. Nuestra amiga quiere saber qué opinamos al respecto, ya que el texto incluye numerosos consejos dietético-nutricionales (entre ellos, cómo no, el ya sabido: “elimine los carbohidratos” y “siga una dieta rica en proteínas”). En estas breves líneas vamos a explicar nuestra “hoja de ruta” en situaciones como esta, en cuatro breves pasos:

  1. Leemos en diagonal el texto. Mucha palabrería pseudocientífica, sin justificación bibliográfica, que contradice en varias ocasiones a lo que recomiendan los verdaderos expertos mundialmente reconocidos. Empezamos mal. ¿Dice cosas sensatas? Sí, pero las mezcla con charlatanería de la buena. Si una autopista está bien asfaltada, pero contiene cada 200 metros una larga fila de tachuelas, mejor evitarla ¿no?
  2. Miramos quién es ese cirujano. Si es tan mundialmente conocido, debería sonarnos de algo. Se llama Dwight Lundell. Pues no, no nos suena. De nada. Ni de lejos. Seguimos mal.
  3. Revisamos cuántas publicaciones científicas relacionadas con la nutrición tiene en revistas indexadas. Ninguna. La cosa, señoras y señores, empeora por momentos.
  4. Ponemos su nombre en Google, a ver qué pasa. ¡Sorpresa! Encontramos dos enlaces que hablan sobre él: uno de septiembre de 2011 y otro de febrero de 2013. Y no dicen precisamente piropos, halagos u otras cosas bonitas del señor cirujano. Perdón, excirujano: al parecer se le retiró la licencia médica en 2008, después de cinco acciones legales que la Junta Médica de Arizona emprendió contra el referido señor. La página www.casewatch.org recoge varias de dichas acciones: las llevadas a cabo en los años 2000, 2003, 2004, así como la revocación de su licencia en 2008. Las citadas acciones legales no fueron por saltarse un semáforo, por cierto, sino por negligencias médicas. Al parecer, su currículum cuenta también con tres cargos de omisión intencional de impuestos. Feo, muy feo, feísimo.

A nuestra amiga le recomendamos sin pudor que borre de su mente el nombre de esa persona, y ya de paso que revise el texto “La infraestructura de la charlatanería nutricional (primera parte)” (un día de estos vendremos con la segunda parte, palabrita), y que no deje de visitarnos siempre que quiera.

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