Un 94,7% de los españoles no cree que sea nocivo abusar del alcohol. Apaga y vámonos

Actualizado: Mié, 01/10/2014 - 08:31

@JulioBasulto_DN

Pese a ser ateo, no he podido evitar proferir un sonoro “¡virgen santísima!” al conocer el dato que titula este texto, y otro par de datos más igual de deprimentes. Provienen del estudio “La participación de los ciudadanos en el cuidado de la salud”, elaborado por la Fundación Salud 2000 y la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) y hecho público el 14 de julio de 2014, como pueden comprobar aquí. En él leemos lo siguiente:

El 53,4% de la población general cree que una buena alimentación es el hábito más importante que se debe mantener para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida. Le siguen el no fumar (25,7%) y hacer ejercicio físico (15,3%). “La ingesta abusiva de alcohol, sin embargo, sólo es percibida como un hábito pernicioso por el 5,3% de la población. Es preocupante que no se conciba como un hábito a corregir, especialmente por la población joven”, ha asegurado el responsable de la AUC.

Resulta que pensamos que comer bien es mejor que no fumar. Empezamos mal, porque el tabaquismo es la principal causa prevenible de mortalidad, tal y como pueden leer en esta lista de “Fast Facts” (breves datos) elaborada por los Centers for Disease Control and Prevention de los Estados Unidos.

Pero lo de que solo un 5,3% de nosotros percibamos “la ingesta abusiva de alcohol” como un hábito pernicioso me pone los pelos de punta. Si el consumo “moderado” de alcohol (que en realidad se denomina “de bajo riesgo”) incrementa el riesgo de cáncer, como expliqué en el texto “Cuanto menos alcohol, mejor. Cuanto más, peor. Y no hablo del orujo”, les aseguro que la ingesta abusiva de alcohol es “perniciosa” hasta decir basta. 

Por si no me creen, ahí tienen los “efectos derivados del consumo de alcohol a nivel individual”, clasificados por grupos en 2006 por Anderson y Baumerg, y recogidos en 2007 por el Dr. Joan Ramón Villabí en el recomendable documento “Prevención de los problemas derivados del alcohol”:

  1. Cánceres malignos (gastrointestinales, de hígado o mama)
  2. Enfermedades gastrointestinales, metabólicas y endocrinas (cirrosis, pancreatitis, diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad, malnutrición, gota)
  3. Enfermedades cardiovasculares (hipertensión, accidentes cerebrovasculares, enfermedad coronaria, arritmia cardíaca, cardiomiopatía)
  4. Enfermedades neuropsiquiátricas (ansiedad y alteraciones del sueño, epilepsia, depresión, dependencia del alcohol, daños en el sistema nervioso, daño cerebral, disminución de la función cognitiva y demencia)
  5. Afectación del sistema inmune (aumento de la susceptibilidad a enfermedades infecciosas como neumonía, tuberculosis y posiblemente VIH)
  6. Enfermedades del sistema musculoesquelético (más riesgo de fracturas, sobre todo en varones, y enfermedades musculares)
  7. Lesiones intencionales y no intencionales (violencia, accidentes, suicidio)
  8. Problemas sociales (daños en la vida familiar, el trabajo, los estudios o las relaciones sociales)

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