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Cómo hablar a los niños sobre peso y obesidad

Actualizado: Lun, 26/10/2015 - 09:54

En la sociedad actual las cuestiones de peso pueden ser especialmente sensibles para los niños y adolescentes. La Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, en su artículo "How to Talk to Kids about Weight and Obesity" ofrece los siguientes consejos para hablar con los hijos si surge esa preocupación, considerando que la manera en que se aborde el tema puede tener serias y perdurables implicaciones. Aunque se trata de una cultura distinta a la nuestra (como puede apreciarse por el tono de muchas de estas recomendaciones) sus pautas son perfectamente aprovechables también en Europa.

No hables, haz algo: si existe preocupación por el peso de los niños no es conveniente hablar sobre ello sino pasar a la acción. El primer paso puede ser hacer cambios en el estilo de vida familiar, facilitando que los niños coman platos equilibrados comiéndolos en familia. Y además, apagar televisiones, videojuegos, ordenadores y tratar de pasar tiempo juntos realizando actividades divertidas y dinámicas.

No culpabilices: nunca se debe reñir, gritar, chantajear, amenazar o castigar al niño por cuestiones relacionadas con su peso, alimentación o actividad física. Si se crea una dinámica de batalla entre padres-hijos las consecuencias pueden ser desastrosas. Vergüenza, culpa y rabia son los fundamentos del fracaso. Cuanto peor se sienta un niño sobre su peso, más probabilidades hay de que coma más de lo debido o incluso de que desarrolle un desorden alimenticio.

Todos a una: como en cualquier otra cuestión de importancia, los padres y otros familiares relevantes deben mostrarse unidos. Los mensajes contrapuestos pueden tener malas consecuencias.

Habla con el pediatra: si el pediatra se muestra preocupado por el peso del niño, conviene hablar con él en privado, consultar sus preocupaciones específicas sobre su curva de crecimiento y consultarle sobre posibles cambios positivos en los hábitos alimenticios familiares y en los niveles de actividad física.

Pide consejo a especialistas: busca a un dietista-nutricionista especializado en el tratamiento del control de peso pediátrico para que te asesore. Si no es suficiente, busca programas de salud locales específicos para jóvenes.

Que los árboles no te tapen el bosque: la clave es la salud, no el peso. Si la familia come mejor y hace más ejercicio, el niño puede compensar su exceso de peso conforme crezca en altura. No es conveniente animar al niño por el hecho de que pierda un quilo.

Qué hacer si el niño dice “estoy muy gordo”: Averigua de donde ha sacado esa idea. ¿Ha sido un amigo o compañero de clase que le ha dicho algo sobre su peso? ¿Ha sido un pariente? ¿Ha sido algo que ha visto en la televisión o internet sobre niños con sobrepeso?Si otro niño o un adulto se está burlando sobre el peso del niño, conviene afrontar la situación con ellos tan pronto como sea posible. Y si resulta que no hay un problema de peso, alimentación o actividad pero sí existe la preocupación en el niño hay que reforzar su autoestima y no convertir el tema del peso en un problema.

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