Las personas que padecen sobrepeso u obesidad no retienen “líquidos”, sino “lípidos”, escrito con “p”

Actualizado: Mar, 17/11/2015 - 16:31

Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad

El hecho de que muchas mujeres y hombres perciban que su peso no es el adecuado está llevando a que circulen una serie de mitos sobre el sobrepeso y la obesidad. Esta es la opinión de Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad –SEEDO– y Jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar de Barcelona, lugar en el que atendió a “Comer o no comer”. Con Goday conversamos sobre si ponerse un ajo dentro del ombligo pegado con esparadrapo evita picotear entre horas –no lo evita–, si beber cada mañana un zumo de limón o de pomelo en ayunas disuelve las grasas –no las disuelve– o si comer mucho perejil, enebro, cola de caballo, caldo de puerros o espárragos es diurético y contribuye a eliminar los líquidos.

En relación con esta creencia (es decir, que el problema de sobrepeso u obesidad que sufren muchas personas guarda estrecha relación con la famosísima “retención de líquidos”, por lo que se puede solucionar de manera tan sencilla como quitándole el tapón a una bañera…), este prestigioso especialista que lleva casi treinta años dedicándose al estudio de la obesidad señala que prácticamente ya no se sorprende con casi nada. De entrada, Goday indica que, en la práctica, los casos de sobrepeso u obesidad que guardan relación con la “retención de líquidos”, son únicamente alrededor del cinco por ciento del total.

“El sobrepeso o la obesidad se definen por el exceso del componente de grasa en el cuerpo –indica Goday–. Quiero recordar que el cuerpo alberga grasa, músculo, huesos y vísceras. Pues bien, lo que nos sobra cuando padecemos obesidad son grasas. Y la grasa, precisamente, es el componente del cuerpo que tiene menos agua. Cualquiera puede hacer la prueba e intentar mezclar grasa con agua y comprobar que cuesta mucho de emulsionar. Por consiguiente, y en general, las personas que tienen exceso de peso no tienen exceso de agua”.

“La sensación de plenitud o de hinchazón –prosigue el vicepresidente de la SEEDO– que lleva a muchas personas a pensar que su problema radica en la retención de líquidos puede tener cierto fundamento en momentos puntuales, como en la premenstruación, en la menopausia, en caso de que concurra alguna otra enfermedad…pero las pretendidas curas basadas en alimentos diuréticos no son aconsejables y no están respaldadas de ningún modo por la evidencia científica”.

Tal vez el hecho de que seamos en un 70% agua (a modo de curiosidad, cuantos más años tenemos, menor es el porcentaje de agua) ha podido calar en el imaginario de muchas personas y llevar a algunas mujeres y hombres a creerse que tener exceso de peso es sinónimo de tener exceso de agua, cuando, realmente, como recalca Albert Goday, no es en absoluto así.

 

 

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