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El plan detox en 5 días de “Comer o no comer”

Actualizado: Lun, 01/02/2016 - 11:13

Enero fue el mes de la cuesta y de las dietas détox. Si bien este tipo de limpiezas depurativas hace años que existen (yo misma quise poner a prueba la dieta del sirope de arce hace más de 10 años; para vuestra información, aguanté 9 horas…), es desde hace un par de años que estamos viendo de forma recurrente planes, recetas, batidos y otras propuestas estrambóticas que prometen dejarte el interior más limpio que una patena. 

Si has vuelto de las vacaciones navideñas con la misma sensación de ser un pollo relleno y la misma energía de un perezoso en plena siesta, la sola idea de unirse a un “plan detox” que te devuelva a lo que algún día fuiste es realmente atractiva. Pero, desgraciadamente, todas las promesas de estos planes “detox” son más falsas que los discos de Milli Vanilli.

Dado el interés que siguen despertando las dietas detox (y eso que la palabra “detoxificación” no aparece en la Real Academia Española de la Lengua…), y en vista del interés que despertó el artículo que publicó en 2014 “Comer o no comer” titulado “Batidos verdes, o por qué el zumo de color hierba no desintoxica de los siete males” (desde entonces ha sido compartido en diferentes redes sociales por 9.683 personas y obtenido 1,4 K de likes) hemos decidido volver a la carga con los batidos verdes y demás, en vista de que las “diets celebrites” creen haberse salido con la suya. 

Así pues, nada mejor que un día como hoy para empezar con un plan que…¡¡¡te cambiará la vida!!! (como podéis observar, hemos empezado por copiar las exclamaciones que  acompañan a cualquier dieta detox que se precie). 

A nuestro primer día le hemos llamado:

La fase de ATAQUE (escrito en mayúsculas): fulgurante, con resultados inmediatos

Sin más dilación, os presentamos el smoothie de increíble sabor que os hemos preparado para empezar la semana: 

Mito 1: Tu cuerpo necesita ayuda del exterior para desintoxicarse

La realidad es que tanto el hígado, como los riñones, los intestinos y… hasta los pulmones y la piel, son superhéroes de la detoxificación.

Si bien es cierto que algunos malos hábitos como beber demasiado alcohol pueden, finalmente, perjudicar las funciones de estos órganos, ni el plan détox mejor planificado podría mitigar tales efectos negativos.

El hígado suele ser la víctima principal de este tipo de dietas. Esto es porque, de entre las muchas funciones que tiene, se encuentra la de eliminar las toxinas que el cuerpo produce de forma natural, o que le llegan del exterior a través de lo que ingerimos. Pero no las acumula. Si fuese así, nos pondríamos enfermos, muy enfermos. Un hígado sano se basta y se sobra para realizar todas sus funciones, así que lo de “limpiar el hígado” carece de sentido médico y fisiológico. Cualquier profesional sanitario que afirme algo parecido debería volver a primero de carrera.

El hígado y el riñón trabajan en tándem. Así, mientras el hígado transforma las sustancias nocivas en otras de menor toxicidad, el riñón se encarga de filtrarlas y de eliminarlas a través de la orina.

Aún así, hemos buscado en la base biomédica PubMed y no hemos encontrado nada serio que confirme desde un punto de vista científico que el cuerpo necesita ayuda externa para realizar las tareas de “limpieza interior”.

Bien, amigas y amigos, por hoy es todo. Mañana volveremos con nuestro segundo día detox para el que os hemos preparado un artículo en el que abordaremos si hacer una dieta detox sirve para compensar los excesos de los días en los que comemos demasiado.

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