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¿Estás durmiendo mal? La falta de sueño podría comportar una cesta de la compra con más calorías a la mañana siguiente

Actualizado: Vie, 20/11/2015 - 19:26

¿Pones más alimentos altos en calorías en tu cesta de la compra tras haber dormido mal?
Según un estudio sueco, los hombres que van a comprar comida habiendo dormido mal llenan la cesta de alimentos mucho más energéticos
La falta de descanso nocturno puede provocar que las células guarden los carbohidratos como grasas en vez de usarlos como energía o de quemarlos
Al parecer, cuando un hombre va somnoliento al mercado compra hasta un 18% más de peso que si ha tenido un sueño reparador
Aunque no se puede llegar a conclusiones categóricas, es interesante observar cómo se investigan los factores del entorno que pueden repercutir en la ingesta

En junio de 2013 una investigación realizada por investigadores de la Universidad de Cornell (EE.UU.) de la que se hizo eco JAMA (Fattening Fasting: Hungry Grocery Shoppers Buy More Calories, Not More Food) advirtió que cuando se va a hacer la compra de comida estando hambriento la cesta acostumbra a finalizar no más llena de comida, sino más cargada de calorías (exactamente un 45% más de alimentos muy energéticos). Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores suecos, que se publicó este agosto, apunta que la falta de descanso nocturno podría conllevar un incremento significativo en la compra de alimentos con muchísimas calorías si dicha compra se lleva a cabo durante justo a mañana siguiente de haber dormido mal. Este estudio ha sido realizado específicamente en hombres y publicado en Obesity Research Journal con el título Acute sleep deprivation increases food purchasing in men.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de las universidades de Uppsala y de Gothenburg (Suecia), analizaron el comportamiento de 14 hombres de peso medio durante la mañana siguiente a una noche de descanso normal y durante la mañana siguiente a una noche de privación total de sueño (TSD por sus siglas en inglés, total sleep deprivation). A cada uno de ellos, en cada una de las mañanas, les dieron 300 SEK (moneda sueca, el equivalente a unos 35 euros) con la instrucción de comprar en un supermercado tantos alimentos como les permitiera este presupuesto, eligiendo entre 40 productos que incluían 20 alimentos altos en calorías (>2 kcal/g) y 20 alimentos bajos en calorías (<2 kcal/g). Asimismo, los precios de los alimentos altos en calorías que podían escoger eran variados (tomando un precio de referencia de 100% podían escoger alimentos a un precio 75%, 100% y 125%). Por otra parte, antes de lanzar a este grupo de hombres al supermercado cestita en mano, los participantes disfrutaron de un desayuno, ya que los investigadores querían evitar la posibilidad de que los resultados estuviesen influidos por el hambre en vez de por la falta o no falta de sueño. Asimismo, dentro del estudio, también se midió la concentración en el plasma sanguíneo de la hormona grelina (implicada en la regulación del metabolismo energético y que en ocasiones se etiqueta como “la hormona del hambre”), análisis que se realizó por la mañana y en ayuno.

Los resultados
Según el estudio, “independientemente de los dos tipos de comida ofrecida y de sus precios, los hombres compraron significativamente más calorías (+9%) y gramos (+18%) de comida en la mañana siguiente a una noche de privación de sueño que en la mañana siguiente a una noche con un buen descanso”.

Por otra parte, el estudio también determinó que la concentración de grelina en el plasma fue mayor también después de las noches de alta privación del sueño (P < 0.05), aunque los investigadores observaron que ese incremento “no tuvo correlación con los efectos en la compra de comida”.

La conclusión
La conclusión de los autores de este estudio es categórica (incluso demasiado, a entender de “Comer o no comer”): “este experimento demuestra que una acusada falta de sueño altera el comportamiento en la compra de comida por parte de los hombres”. En nuestra opinión, aunque estamos frente a un estudio interesante, se debe tener en cuenta lo siguiente: lo que este estudio ha observado con 14 varones de mediana edad, no tiene que ocurrir, necesariamente, a los más de dos mil millones de hombres que cumplen sus mismas características.

Otras consecuencias de la falta de sueño
El editor jefe médico de Harvard Health Publications de la Universidad de Harvard, Howard LeWine, en su artículo Lack of sleep boosts food purchases the next day, también ha revisado el estudio realizado por los investigadores suecos. Apunta que “sabemos desde hace algún tiempo que la falta de sueño se relaciona con el aumento de peso”. LeWine reconoce, en base al citado estudio, que hacer la compra tras haber dormido mal puede tener una cierta influencia, y recuerda otros efectos de la falta de sueño que pueden contribuir a la ganancia de peso. Según LeWine, la falta de descanso podría llegar a incidir en:

  • un metabolismo más lento
  • provocar que las células guarden los carbohidratos como grasas en vez de usarlos como energía o de quemarlos.
  • causar que las células no respondan a la insulina tan bien como deberían, lo que incrementa el nivel de azúcar y de insulina, lo cual puede conducir al aumento de peso.
  • niveles menores de leptina, una hormona que suprime el apetito, y niveles mayores de grelina, hormona que estimula el hambre.

El consejo: sé consciente de cómo puede responder tu cuerpo a la falta de sueño
Como también destaca Howard LeWine, durante años la investigación sobre aumento de peso y obesidad se ha centrado en genes, alimentos, dietas, actividad física (o su carencia)… Es recientemente cuando estudios como el de los expertos escandinavos, que reseñamos en esta información, y otros muchos, están investigando cómo el comportamiento y el entorno desempeñan un papel importante en el aumento del peso o en su mantenimiento.

En el caso que ahora nos ocupa, para evitar la posible influencia negativa de la falta de sueño en la compra de comida al día siguiente y sabiendo que comprar comida cuando tenemos hambre puede hacernos comprar “de más”, nada más fácil que auto-examinarnos y tomar las precauciones oportunas. Estos son algunos consejos que ofrece LeWine:

  • Estar atento a cómo responde nuestro cuerpo después de una noche de haber dormido mal.
  • Si es posible, comprar comida solo los días en los que se ha dormido un mínimo de siete horas.
  • No ir a comprar cuando se está hambriento.
  • Si no queda más remedio y tenemos que ir a comprar comida estando cansados y/o hambrientos, intentemos ser conscientes de nuestro estado y prestemos una atención especial a qué comida ponemos en el carrito, no vaya a ser que el sueño o el hambre nos traicionen y lo llenemos de calorías vacías, superfluas, excesivas y/o innecesarias.

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