Publicidad

Muy real: Escuchar música puede alterar la percepción del gusto

Actualizado: Sáb, 31/08/2013 - 13:38

La música que se escucha en las tiendas influye en lo que los clientes compran.
También parece probado que emitir música clásica induce a comprar vinos más caros.
Al comer relajadamente se ingiere un 18% menos de comida.
Estar nervioso o acelerado (por la música que suena por los altavoces o por la que “emite” el propio cuerpo…) lleva a comer casi una quinta parte más y también a picotear más a menudo.
En el disco ´Plat du Jour´ el polifacético músico Matthew Herbert arremete sobre los efectos de la globalización en la forma de alimentarnos.

Son muchos los científicos que investigan hasta qué punto una determinada música (o estilo musical) puede llevar a percibir distintos sabores degustando el mismo alimento. La Universidad de Oxford, por ejemplo, impulsó en su día un estudio sobre este asunto. Pero hay otros experimentos interesantes…

Desde hace años, sin ir más lejos, se baraja la teoría de que la estancia media en un hipermercado (estimada en 55 minutos) puede alargarse con música lenta. Tal vez por este motivo últimamente se oye tanto un latiguillo que no deja de tener su gracia: “eres más aburrido que el disc-jockey de Mercadona”

Bromas aparte, la música que se escucha en las tiendas influye en lo que los clientes compran, según concluyó un trabajo de la Universidad de Leicester (Reino Unido) del que se hizo eco la revista “Nature”. Según declaró entonces Adrian C. North, “la música de ritmo rápido conduce a los clientes a moverse más rápidamente por el supermercado que la música lenta”, lo que podría explicar por qué se gasta más dinero en condiciones de música relajada. También parece probado que la música clásica induce a adquirir vinos más caros.

Sin ir más lejos, el pasado año una investigación de la Universidad de Cornell dirigida por Brian Wansink, director del laboratorio “Food and Brand”, y Van Koert Ittersum concluyó que cuando se come tranquilamente se ingiere alrededor de un 18% menos de alimentos, ya que las emociones determinan la cantidad y cantidad de saliva, la formación de ácidos estomacales o la presión sanguínea, según recogió “El Confidencial” el 30 de agosto de 2012 al informar acerca de este tema. Y también al contrario: estar nervioso o acelerado (por la música que suena por los altavoces o por la que “emite” el propio cuerpo…) lleva a comer casi una quinta parte más y también a picotear más a menudo. En concreto, según este trabajo, los mejores resultados se obtienen en ambientes en los que la comida se acompaña de música chill out (en ese contexto, los comensales comieron 175 calorías menos de promedio en cada comida).

En este estudio, Wansink y Koert examinaron si efectuar un cambio de atmósfera en un local de comida rápida era susceptible de modificar  la cantidad de alimentos que consumían los clientes. Para ello, el establecimiento de comida rápida Hardee´s en Champaign, una ciudad ubicada en el estado de Illinois (EE.UU), fue parcialmente remodelado para que parte del mismo pareciera un local de alta cocina (¡ver para creer!), con una iluminación suave y música “acaramelada”, consistente en baladas o piezas de jazz instrumental (lo que antiguamente se denominaba “música de aeropuerto”, un género que explotaron magistralmente, cada cual por su lado, Robert Fripp y Brian Eno en su búsqueda de un sonido que, lejos de invadir el ambiente, se amoldase a él y lo rellenase sin agresividad). ¿El resultado? Los clientes de la zona relajada estuvieron más tiempo sentados, reflejaron mayor satisfacción al ser preguntados y consumieron menos comida.

Hemos dejado para el final a Matthew Herbert, uno de los personajes más inquietos, singulares y combativos de la escena electrónica actual, lo que le ha llevado a actuar repetidamente veces en el Sonar de Barcelona y a producir discos extraordinarios (casi siempre en compañía de la deslumbrante Dani Siciliano) Pues bien,  en 2005 Herbert lanzó el disco “Plat du jour” para advertir de los efectos de la globalización en la industria alimentaria. He aquí un extracto de lo declaró entonces, entresacado del blog LADINAMO:

(…) “Estoy harto de tragar el lenguaje internacional de la comida fácil y barata. Sobre todo, la que resulta ´fácil y barata´ a quienes la producen y distribuyen. Hablo de los salmones ahumados de color naranja brillante, encajados en las bandejitas de las aerolíneas, las aguas de marca mil veces más caras que la del grifo o la estrecha variedad, siempre repetida, de los buffets de desayuno de los hoteles, con sus lonchitas de carne prefabricada, sus zumos pasteurizados, pan producido mecánicamente y yogures Nestlé saturados de azúcar”.

(…) “Hemos cedido el control de lo que introducimos en nuestros cuerpos a transnacionales anónimas, que operan en territorios fuera del alcance de las leyes. En EE.UU., la esperanza de vida de los niños es menor que la de sus padres. A pesar de ello, McDonald´s, el templo de la comida rápida, está a la cabeza de la ambición expansionista del país: llegó a Rusia mucho antes que los turistas. El mismo éxito tiene Starbucks, con su visión monolítica de lo que debe ser el café. Si nos detenemos a reflexionar, problemas como estos nos llevan a lo que es la raíz oculta de muchos de los males del mundo: el petróleo. (…) Ahora que nuestra comida viene cada vez de más lejos (para aprovechar los salarios más baratos del Tercer Mundo) gastamos mucho más de ese dióxido de carbono que está recalentando el planeta, malogrando y alterando ecosistemas enteros”.

Con esta “base” musical, Herbert editó “Plat du jour”, un disco que incluye temas como “The Truncaded Life Of A Modem Industrialised Chicken”, en el que rescata las “voces” de 30.000 polluelos condenados a muerte. Después de esta canción que abre el disco, figuran cortes como “The Branded Waters”, donde se sirve de diferentes tipos de aguas (según Herbert, mientras en 1985 existían en el mundo 750 pueblos sin acceso al agua, en 1996 pasaron a ser 65.000) o “Celebrity”, canción en la que parodia el rock de radiofórmula que patrocinan “estrellas” como David Beckham (“curiosamente, estas celebrities siempre anuncian comida infantil de dudoso valor nutritivo”, apunta el artista británico). En cuanto a “Fatter, Slimmer, Faster, Lower”, está basada en estudios de la modélica Academy of Nutrition and Dietetics norteamericana que alertan que el 85% de las chicas británicas ha hecho dieta a la edad de 13 años. Finalmente, “The Nine Seed Of Navdanya” aborda el efecto de los pesticidas y las tenebrosas prácticas alimentarias, dice Herbert, de empresas como Monsanto.

Etiquetas: 

Consulta a un experto

Dietistas-nutricionistas listos para ayudarte a crear los cambios necesarios para mejorar tu vida

Contenido relacionado