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Esperando que caiga la noche

Actualizado: Mar, 14/03/2017 - 09:16

Una de las seis principales tendencias para el presente año podría estar siendo perpetrada con nocturnidad y alevosía
Algunos productos han empezado ya a abordar los momentos más tardíos del día, como el “zumo relajante” con melatonina ´Solevita´ comercializado por las tiendas ´Lidl´ en España, que ha sido diseñado para ser consumido a oscuras
En 2015 se lanzó en EE.UU. una línea de barritas llamadas “NightFood” que prometían satisfacer los antojos después de cenar, mantener a raya las dietas y ayudar a dormir mejor
En México y Colombia los cereales ´All-Bran´ de ´Kellogg’s´ reenvasaron algunas variedades con un diseño lunar que promovía al cereal como comida para la noche, ´ya que puede mejorar la digestión y dejar en el consumidor una sensación de ligereza y revitalización´

Los cazadores de tendencias dicen haber escuchado maniobras orquestales en la oscuridad. En concreto, la consultora Mintel, en su estudio “Tendencias globales de alimentación y bebidas 2017”, señala que una de las seis principales tendencias para el presente año podría estar siendo perpetrada con nocturnidad y alevosía.

Según indica el referido informe, “la noche se presenta como una oportunidad para nuevas formas funcionales de alimentación y bebidas”. Tanto es así que, según 60 analistas de esta empresa, ubicados en ciudades como Londres, Chicago o Sanghái, “el frenético ritmo de vida moderno está creando un mercado para productos nocturnos que ayudan a las personas de todas las edades a relajarse antes de acostarse, a dormir mejor y a restablecer el cuerpo mientras descansan”.

Si los productos que citamos un poco más adelante ayudan o no ayudan a dormir mejor, es algo sobre lo que deberán manifestarse diestistas-nutricionistas de cabecera como Julio Basulto o Juan Revenga (te recomendamos leer su carta abierta a Mercedes Milá sobre “La enzima prodigiosa”, el libro de Hiromi Shinya, un asunto sobre el que Basulto y un servidor nos pronunciamos en “Comer o no Comer” en un artículo que desde el año 2013 han compartido 57.200 internautas). Lo que parece claro a estas alturas, es que los occidentales estamos faltos de espiritualidad, por lo que, a la menor ocasión, viajamos a Oriente para pertrecharnos de alimentos que nos “empoderen” y que podamos utilizar también para dormir como angelitos, algo que personalmente me recuerda a los amuletos que utilizan los indios para filtrar los sueños y ahuyentar las pesadillas. El mantra es: todo alimento es también una medicina y, aunque no lo fuera, siempre nos quedará el placebo, que también funciona, como anota la evidencia científica.

La cuestión es que si hasta hace poco la noche parecía ser patrimonio de la industria de la belleza, con sus cremas y sus sérums “fermeté”, ahora la agroindustria quiere sumarse a la fiesta. “En el futuro, los consumidores, especialmente los que están acostumbrados a la multitarea, querrán hacer –sigue apuntando Mintel– un mejor uso de sus preciosas horas nocturnas. Así pues, existe una oportunidad para los alimentos y bebidas diseñados para ayudar a las personas a relajarse, descansar y cargar sus pilas durante la noche”.

De hecho, algunos productos han empezado ya a abordar los momentos más tardíos del día, como el “zumo relajante” con melatonina “Solevita” comercializado por las tiendas “Lidl” en España, que fue diseñado para ser consumido a oscuras. Un poquito de manzana, otro poquito de pera, un toque de valeriana y…¡a dormir como una ovejita! Asimismo, en 2015 se lanzó en EE.UU. una línea de barritas llamadas “NightFood” que prometía satisfacer los antojos después de cenar, mantener a raya las dietas y ayudar a dormir mejor. Por su parte, en México y Colombia los cereales “All-Bran” de “Kellogg’s” reenvasaron algunas variedades con un diseño lunar que promovía al cereal como comida para la noche, “ya que puede mejorar la digestión y dejar en el consumidor una sensación de ligereza y revitalización”.

Puede que esto solo sea el principio, pero puede, también, que a partir de ahora nos envuelvan las tinieblas. Ahora bien, si se trata de elegir entre tanta oferta nocturna, particularmente me quedo con la historia de los indios Ojibwa y su teoría de que un aro de madera con red, normalmente decorado con plumas, solo deja pasar los sueños y visiones positivas, quedándose las pesadillas atrapadas a la espera de que llegue la luz del día para quemarlas y que no se cumplan. Sin embargo, la razón principal por la que me decanto por los indios es saber que su talismán no engorda, como seguramente apuntaría Mercedes Milá, que tanto sabe de nutrición y enzimas.

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