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Historia de un vaso de agua

Actualizado: Vie, 09/11/2018 - 10:34

¿Es mejor poner el agua en la nevera para que se evapore el cloro? ¿Resulta más higiénico preparar los biberones con agua mineral? ¿El agua que pasa por filtros es más saludable? ¿El cloruro que incorpora el agua potable incrementa la cantidad de sal de la dieta? Antonio Ortí, uno de los impulsores de “Comer o no Comer”, responde a estas cuestiones en un reportaje titulado “Historia de un vaso de agua” que el pasado miércoles 18 de noviembre fue galardonado con el primer premio periodístico de la empresa Aigües Ter Llobregat (ATLL).

Texto: “Un dato llamativo al que suelen referirse los expertos cuando un grupo de escolares visita una planta potabilizadora, es que el agua que bebemos es la misma que tomaron en su día los neandertales, ya que la Tierra no recibe agua de otros planetas”, así comienza el reportaje que el periodista Antonio Ortí publicó en julio en el “Magazine” (el suplemento dominical que acompaña a 15 diarios los domingos, entre ellos “La Vanguardia”), que ha sido galardonado.

Ortí recibió el premio de manos de Neus Bonet, decana del Colegio de Periodistas de Catalunya y miembra del jurado, del que también formaban parte el decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra, así como el director general de ATLL, Alfredo Gutiérrez,  entre otros destacados miembros.

En el artículo, Ortí, apoyándose en el dietista-nutricionista, Julio Basulto, contesta a las preguntas que abren este post. Veamos:

¿Es mejor poner el agua en la nevera para que se evapore el cloro?. Según Miquel Paraira, director técnico del laboratorio de Aguas de Barcelona, el cloro se evapora en mayor medida cuando el agua está a temperatura ambiente. “Lo que ocurre es que cuando la temperatura es más baja, se atenúa el sabor a cloro, aunque se evapore más lentamente”, precisa. En función del tipo de agua, el cloro puede tardar entre 7 y 10 días en desaparecer debido “a la materia orgánica natural que lo consume”, aclara este experto.

 ¿Es más higiénico preparar los biberones con agua mineral?. Según el nutricionista-dietista Julio Basulto, autor de libros como “Se me hace bola” o “Mamá come sano”, no hay agua más segura que la del grifo, aunque solo sea por el número de controles que pasa. Para este experto, “no hay necesidad de emplear aguas minerales para preparar los biberones, salvo que el agua no sea potable o contenga una cantidad desmesurada de nitratos”. 

¿El agua que pasa por filtros es más saludable?. Los filtros de carbón activo que se acoplan al grifo mejoran el sabor del agua, llegando a eliminar en algunos casos el cloro. Sin embargo, “no hacen que el agua potable sea más saludable sino, en todo caso, más perecedera, por lo que el consejo –sugiere Paraira– es no guardar esta agua durante mucho tiempo, sino consumirla pronto ante la posibilidad de que pueda contaminarse con patógenos”, así como ser muy estricto y sustituir el filtro en la fecha recomendada por el fabricante. 

¿El cloruro que incorpora el agua potable incrementa la cantidad de sal que tomamos con la dieta?.  El cloruro que se encuentra en el agua potable es muy diferente al de la sal común. Además, el 75% de la sal que tomamos, no procede del salero, “sino que está presente en los alimentos pre-cocinados, los embutidos, los quesos y el pan”, informa Basulto. Según este experto, para igualar la cantidad de sal que diariamente tomamos a través de estos alimentos, “sería necesario beber unos 26 litros de agua del grifo al día”, estima.

Si te interesa conocer el recorrido completo que sigue el líquido elemento hasta acabar en el vaso, puedes consultar el reportaje entero en magazinedigital.com.

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