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Conserva las hierbas aromáticas frescas durante más tiempo

Actualizado: Vie, 04/03/2016 - 09:58

Si te preguntan qué hacer con las hierbas aromáticas frescas que te han sobrado de una receta, seguro que sabes la respuesta, ¿verdad?: pesto, aromatizar aceites, vinagretas, incluso te sabes la (gran) idea de los cubitos de hielo. Pero, ¿y si la respuesta correcta fuera “conservarlas frescas durante más tiempo”? ¿Y si fuera posible hacer un requiebro al destino y ”estirar” la vida de las plantas aromáticas como si de una goma elástica se tratase?

Fin de semana. Sábado. Has organizado una cena con amigos en casa y tienes la receta perfecta del último blog gastronómico de moda. Pero lleva una mezcla de hierbas aromáticas que ya me dirás tú qué haces luego con las que te sobren. Tirarlas a la basura, piensas, seguro que se me ponen mustias antes de volverlas a utilizar. Y así es.

Fin de semana. Domingo. El estado de tu cocina refleja lo bien que cenasteis el sábado por la noche. La vajilla, cubertería y demás cacharrería pide a gritos entrar en el túnel de lavado y un manojo de hierbas aromáticas sin vida aparecen arrinconadas en un lado de la mesa implorando a los cuatro vientos un final digno. Abres el cubo de la basura y allá que se van, las hierbas y los euros que te costaron, que baratas no son, como bien sabes.

Esas hierbas se merecen algo más que terminar en la basura. Con solo un poquito de dedicación puedes cambiar su destino, y el de tus recetas. Solo es cuestión de seguir estos sencillos pasos cuando llegues a casa con tu compra (asumiremos que has comprado hierbas en buen estado, es decir, con las hojas bien verdes y turgentes, y no secas, amarillas y pochas):

1)    Lava bien las hierbas, córtales entre 5 mm y 1 cm el tallo, y sécales el exceso de agua con papel de cocina.

2)    Coge un vaso o un bote de cristal (los de las legumbres en conserva van de maravilla) llénalo de agua hasta la mitad e introduce  las hierbas.

3)    Asegúrate de que no queda ninguna hoja en contacto con el agua. Si es así, es mejor que la retires puesto que puede estropear el agua fácilmente.

4)    Ahora viene el truco del almendruco: cubre las hierbas con una bolsa de plástico (van muy bien las típicas en las que te ponen las frutas o las verduras en el mercado). NO ates la bolsa al recipiente. Déjala suelta por abajo para que circule el aire.

5)    Mete el recipiente en la nevera, preferiblemente en la puerta o en la parte de arriba, donde la temperatura no es tan fría.

6)    Asegúrate de ponerle agua fresca cada dos o tres días. Aprovecha para cortar de nuevo medio centímetro los tallos.

Misterio resuelto. Ya sabes la respuesta a la pregunta que formulábamos al inicio de esta historia: sí, es posible alargarle la vida a las hierbas frescas.

Descubrí este truco hace un par de meses y desde que lo aplico tengo hierbas frescas en casa siempre. Basándome en mi experiencia personal, el perejil me ha llegado a durar dos semanas, la menta otro tanto, el cilantro una y media, y la albahaca una semana larga.

Quizás este consejo no se base en la mayor de las evidencias científicas. Por eso nos encantará que nos contéis vuestras experiencias tanto en los comentarios de este artículo, como en la página de Facebook. ¡Hasta pronto!

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