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Por qué comer insectos, según los argumentos de la FAO

Actualizado: Mar, 20/05/2014 - 18:22

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) está insistiendo en que “necesitamos identificar urgentemente una fuente de proteínas alternativa, y los insectos tienen un gran potencial de contribuir la seguridad alimentaria global”. Esa es la conclusión a la que llega la FAO tras calcular que “para el año 2050 el mundo necesitará incrementar su producción de alimentos en un 70% para poder alimentar a una población global de 9.ooo millones de personas” y tras plantear la pregunta de si “en el futuro se podrá producir suficiente proteína animal” teniendo en cuenta, además, que la alimentación de esos animales “está incrementando la competencia con la alimentación humana, la producción de energía, el urbanismo y la naturaleza”. Es decir, que para alimentar a los animales que luego nos comemos, se necesitan decenas de miles de hectáreas de cereales que, de otro modo, podrían dedicarse al consumo humano.

Es por ello que la FAO está poniendo sus ojos, y nuestras bocas, en los insectos como posible solución, como demuestra que haya dedicado un interesante y extenso informe de 183 páginas títulado Insects to feed the world (Insectos para alimentar al mundo), hecho público con motivo de la celebración de una conferencia con el mismo nombre que tuvo lugar entre el 14 y 17 de mayo de 2014 en Ede (Holanda). En esta publicación, la FAO plantea la pregunta “¿Por qué comer insectos?” y responde que, en términos globales, la entomofagia –es decir la ingesta de insectos- puede ser promovida por tres razones, una de ellas de salud, otra medioambiental y la tercera de subsistencia, abundando en ello tal como sigue, siempre según la FAO: 

Salud:

  • Los insectos representan una alternativa saludable y nutritiva a ciertos alimentos básicos convencionales como pueden ser el pollo, el cerdo, la ternera e incluso el pescado.
  • Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas saludables y altos en calcio, hierro y zinc.
  • Los insectos son ya parte tradicional de muchas dietas regionales y nacionales.

Medioambiental:

  • Los insectos para la alimentación emiten considerablemente menos gases de efecto invernadero que la mayor parte de los ganados (el metano, por ejemplo, solo es producido por unos pocos grupos de insectos, como las termitas y las cucarachas). 
  • La cría de insectos no es necesariamente una actividad basada en la cantidad de terreno y no se requiere deforestación para expandir la producción.
  • Las emisiones de amoníaco asociadas con la cría de insectos son mucho menores que las requeridas para la cría de ganado convencional, como ocurre con los cerdos.
  • Dado que son de sangre fría, los insectos resultan muy eficientes para abastecerse de proteínas (los grillos, por ejemplo, necesitan 12 veces menos alimentación que el ganado vacuno, cuatro veces menos que las ovejas y la mitad que los cerdos y los pollos para producir la misma cantidad de proteínas).
  • Los insectos se pueden alimentar en arroyos de desperdicios orgánicos.

Subsistencia (factores sociales y económicos):

  • La cría y recolección de insectos es una inversión de bajo capital que requiere un conocimiento técnico al alcance, incluso, de los sectores más desfavorecidos y pobres de la sociedad, como las mujeres y la gente sin tierras.
  • Pequeñas granjas de insectos ofrecen oportunidades tanto para comunidades urbanas como rurales.
  • La cría de insectos puede ser de baja tecnología o muy sofisticada según el nivel de inversión.

El informe dedica diez páginas a la seguridad alimentaria (los interesados pueden consultar el capítulo 10) y evalúa aspectos como toxicidad (pesticidas, metales pesados, etc), contaminación por microorganismos o alergias. Detalla, asimismo,  que aunque se suelen aplicar los métodos tradicionales (hervir,  freír, etc.), algunos insectos requieren medidas específicas para conseguir un alimento de calidad y seguro. Finalmente, se hace hincapié en la necesidad de seguir el conocido Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC –HACCP por sus siglas en inglés), un proceso para prevenir y garantizar la inocuidad alimentaria, que contempla sistematizar cualquier riesgo de contaminación o cualquier factor que, potencialmente, pueda representar un problema para la salud.

Así pues, el debate está servido: ¿el futuro del planeta pasa, realmente, por comer insectos o sería necesaria una reflexión más profunda sobre hacia dónde queremos ir?

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