Comer o no comer vuelve: ¡que Margaret Chan nos proteja! (“Una corporación poderosa puede vender al público cualquier cosa”)

Actualizado: Lun, 15/09/2014 - 09:32

@JulioBasulto_DN

Feliz vuelta de vacaciones a todas y a todos. “Comer o no comer” vuelve con ánimo renovado, para desvelar más mitos, leyendas, bulos y triquiñuelas dietéticas, pero también para intentar aportar un granito de arena a la moribunda dieta saludable y a los cada vez más deteriorados estilos de vida de nuestra sociedad (¿leyeron “Nuestro estilo de vida es deprimente”?)

De entre las inspiraciones que nos motivan para seguir adelante, una de las más importantes proviene de la Doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud. Les dejamos con algunas de las frases que pronunció el 10 de junio de 2013, en su discurso de apertura de la 8 ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud (Helsinki, Finlandia), para que se hagan a la idea de por dónde van los tiros y cuáles son los verdaderos molinos contra los que se enfrenta quien quiere promover la salud pública:

“Hoy en día, hacer que las personas sigan estilos de vida saludables y adopten comportamientos saludables se enfrenta a la oposición de fuerzas que no son amables. De ningún modo.

Los esfuerzos para prevenir las enfermedades no transmisibles van en contra de los intereses comerciales de poderosos agentes económicos. En mi opinión, este es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la promoción de la salud […].” 

“[…] ya no son sólo las grandes tabacaleras. La salud pública también debe lidiar con la gran industria de alimentos, de bebidas y del alcohol: "Big Food", "Big Soda"y "Big Alcohol". Todas estas industrias temen la regulación y se protegen mediante el uso de las mismas tácticas que usaron las grandes tabacaleras. 

Las investigaciones han documentado estas tácticas. Incluyen la creación de organizaciones “fachada”, el cabildeo, las promesas de autorregulación, las demandas legales, y las investigaciones financiadas por la industria. Todo ello genera confusión en relación a las evidencias sobre sus productos y mantienen al público en duda.

Las tácticas también incluyen regalos, subvenciones, y contribuciones a causas nobles que hacen ver a estas industrias como ciudadanos corporativos respetables ante los ojos de los políticos y del público. Sus tácticas incluyen argumentos que colocan la responsabilidad de los daños a la salud sobre las personas, y presentan las acciones que realizan los gobiernos como injerencias en las libertades personales y en la libre elección. Esto supone una oposición formidable. El poder de mercado se traduce fácilmente en poder político. Pocos gobiernos priorizan la salud sobre los grandes negocios. Como hemos aprendido de la experiencia con la industria del tabaco, una corporación poderosa puede vender al público casi cualquier cosa.

Permítanme que les recuerde. Ni un solo país ha logrado dar la vuelta a la epidemia de obesidad en todos los grupos de edad. Esto no es un fracaso de la fuerza de voluntad individual. Se trata de una falta de voluntad política para actuar sobre las grandes empresas […].”

“[…] Cuando la industria se involucra en la formulación de políticas, pueden estar seguros de que las medidas de control más eficaces serán minimizadas o dejadas de lado por completo […]”.

“[…] En opinión de la OMS, la formulación de políticas de salud debe ser protegida de la distorsión de intereses comerciales o de otros intereses creados […]”.

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