Publicado: Jue, 28/02/2013 - 09:40
Actualizado: Sáb, 31/08/2013 - 13:46
El nuevo disparate nutricional lleva por título “Seis semanas para ser un pibón” (“Six weeks to OMG”; la siglas OMG hacen referencia a la expresión anglosajona “Oh My Good”) y ha logrado vender 120.000 ejemplares en pocas semanas en el Reino Unido.
Y es que según este entrenador personal de buen ver llamado Paul Khanna (que firma sus libros con el seudónimo “Venice A. Fulton”) la clave para “ser la envidia de tus amigas” (sic) es darse una ducha de agua fría de 15 minutos, saltarse el desayuno (“desayunar es de débiles”, dice), beber un café solo sin azúcar antes de hacer deporte y restringir la fruta. En cambio, Khanna señala que “no importa de donde vengan los carbohidratos diarios, ya sea de latas de Coca-Cola o del brócoli”, sin tener en cuenta que esta variedad de la col común, de hojas verde oscuro, proporciona nutrientes esenciales como el calcio o la fibra dietética, y que comparar el brócoli con la Coca-Cola es como comparar el Himalaya con un iglú.
Según publicó el diario “ABC”, el 12 de febrero de 2013, “a Fulton, que no es nutricionista, se le ocurrió escribir este libro a raíz de trabajar con atletas y de conocer las últimas investigaciones científicas” (sic). De esos supuestos estudios, probablemente, sacó algunos consejos insólitos para adelgazar: cepillarse el cuerpo en dirección al corazón durante la ducha o hinchar globos para conseguir un vientre más plano.
Sin embargo, Fulton (o Khanna, como se prefiera) también admite que parte del contenido del libro es de cosecha propia. Así, explica la periodista Cristina Garrido en “ABC”, aunque no existe (ni existirá jamás) ningún estudio científico que sustente que el agua fría sirva para adelgazar, Fulton tiene otra opinión. “Reconozco que al oírlo por primera vez pueda sonar ridículo, pero la ciencia es irrefutable. Cuando el cuerpo es sometido a frío, la reacción natural es aumentar la temperatura corporal, y la producción de calor, y esto se compensa quemando calorías”, asegura en la mencionada entrevista.
El problema de esta teoría y de todas la demás que maneja Fulton es que la comunidad científica las considera ridículas, con independencia de que sea la primera, segunda o tercera vez que escucha hipótesis tan disparatadas.
Aunque la Asociación Británica de Dietética ha situado a la dieta “Oh My Good” en el top-five de las cinco peores dietas de 2012 (el primer puesto continúa ocupándolo Dukan), “El Confidencial” informa que, según Associated Press, el grupo Gran Central Publishing ha adquirido los derechos para editar el libro en EE.UU. por un montante de siete cifras.
¿Qué se puede aprovechar de esta dieta?
Hay poco aprovechable en este disparate dietético…pero podemos intentar ver el vaso medio lleno: si las barbaridades descabelladas de este planteamiento sirven para que de una vez por todas la población no dé credibilidad a un tratamiento dietético que no esté avalado por una entidad sanitaria, bienvenido sea. Nadie se subiría a un avión pilotado por un fisioterapeuta que se autodenomina “experto en aviación”, y nadie debería seguir un tratamiento dietético que no solo contradice al sentido común, sino a lo que argumentan todas las entidades sanitarias de referencia, incluyendo la OMS.