Publicado: Jue, 20/06/2013 - 12:01
Actualizado: Sáb, 31/08/2013 - 13:14
Una manera sencilla, popular y apetitosa para dar un especial sabor a una ensalada es aliñarla con aceite que previamente se ha macerado con, por ejemplo, ajo, romero, tomillo u otras hierbas aromáticas, según el gusto. Utilizando ese aceite para un sofrito también se puede conferir un toque distinto a un guiso, o asar una carne o un pescado… Sin embargo, estos aceites macerados deben ser usados inmediatamente o refrigerarlos ya que en caso contrario pueden entrañar un riesgo para la salud, según las indicaciones de la Oficina de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) que son recogidas por, entre otros, la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos o la Universidad de Florida.
Según la FDA, una mala conservación del aceite macerado con ajos o hierbas puede provocar el desarrollo de la bacteria Clostridium botulinum, una toxina muy rara pero que puede llegar a ser fatal y que afecta al sistema nervioso. Es por ello que el citado organismo aconseja preparar el aceite para uso inmediato y, si sobra, no dejarlo a temperatura ambiente, sino refrigerarlo y consumirlo en un plazo máximo de 10 días desde la fecha de elaboración. Pasado ese tiempo se debería desechar.